sábado, 16 de febrero de 2013

Yo escribo sobre Málaga...¡Y Málaga sobre mí!...


En Diario Sur, con "Entre dos lunas" y toda mi gratitud.


http://www.diariosur.es/v/20121105/cultura/vida-para-escribir-libro-20121105.html
Todo lo que sé de la Semana Santa de Málaga lo he aprendido en más de once años de transitar sus calles llenas de fe, de devoción, de trabajo y hermandad.
He escuchado las bandas, las saetas, las expresiones populares; he visto sus tronos, los terciopelos de sus cofradías, las flores, los trajes; he sentido los aromas del incienso y de las diferentes propuestas gastronómicas que nos ofrece la ciudad y me he impregnado de su tradición hasta romper en lágrimas.
No nací en Málaga, nací muy lejos, donde las tradiciones son totalmente diferentes y hasta la lengua varía en muchísimas ocasiones, pero he aprendido a valorar y disfrutar de cada actitud malagueña con el cariño sincero del agradecimiento.
Estas calles saben que las camino, que las escucho, que las siento y las vivo con el corazón, entregándoles lo mejor que puedo y de la mejor manera cada día, tal y como lo he hecho en todos estos años.
Por eso no importa si no he aprendido todo, al día de hoy, o si confundo los términos lingüísticos o las diferentes acepciones de tan extensas tradiciones gramaticales a lo largo del territorio español porque lo único que tiene realmente valor no es sólo lo que podamos ofrecer cada uno sino cómo lo hacemos y el empeño que pongamos en ello y la mejor manera de hacerlo es tal y cómo lo intento yo y como ha conseguido hacerlo tanta gente maravillosa en estos días de Semana Santa en Málaga, hermanados en el calor de un mismo fin lleno de principios: con la sencillez del corazón.

Carnaval de Málaga: una excusa de excepción para el encuentro y la fantasía





Reinas, dioses y drag queens se adueñan de las arterias principales de una ciudad volcada a la calle en la celebración de sus tradiciones.

 Las grandes ciudades suelen caracterizarse por la variedad de las oportunidades que se presentan a la hora de elegir la condición de un evento.
Suelen exhibirse, entonces, programas para todos los gustos y para todas las diversidades sociales, para  todas las edades o para los diferentes círculos profesionales.
Hay espectáculos que acogen a determinados intereses y que, al mismo tiempo, en la obviedad de las diferencias, interesan a determinados públicos.
Sin embargo, y debido a esa amplia pluralidad, hay ocasiones en las que se disfruta de un aforo ilimitado de coincidencias, con una acogida general que convierte una fiesta ciudadana en una tradición familiar, arraigada fuertemente en el corazón de las agendas populares.
Eso es lo que sucede con el carnaval de la ciudad de Málaga. 

 Fiesta en la ciudad

Ni bien se retiran de las calles las suntuosas luces de la navidad, con sus velos de significativa sensibilidad, se despliegan las máscaras y las serpentinas luminosas que engalanarán las esquinas durante los días siguientes para recibir a una comitiva de alegría y extrema expectación hacia un nuevo carnaval que vestirá de murgas, disfraces y cámaras de fotos las principales arterias de la ciudad, dispuestas a darle calor al invierno malagueño que se transforma, gracias a los cantos y bailes, en una estación nueva que coloreará las calles con lentejuelas y brillos.
La extensa calle Larios, que une el puerto con el centro de la ciudad, brindada en exclusividad al paseo, a las procesiones festivas y a los escaparates comerciales, se convierte, en estos días, en protagonista de la fiesta.
A través de ella nos dirigimos hacia la Plaza de la Constitución, núcleo principal del carnaval de Málaga.
Esta plaza, afincada en el corazón del centro histórico, defiende su hegemonía pública con la belleza de un entorno inigualable y un deje nazarí que la vuelve única y necesaria para una ciudad que recurre frecuentemente a sus dominios para la exaltación de sus festividades y agasajos populares.
Allí se levanta un escenario de colores, luces y dimensiones extraordinarias sobre el que se desarrollarán los pases de los aspirantes a los galardones de Reina del Carnaval, con trajes majestuosos en originalidad y colorido, y de Dios Momo, con  brillos, plumas y máscaras que generan elogios en la contundencia de lo inigualable.
El codiciado broche de estas noches de carnaval lo da el sorprendente desfile de Drag Queens, cuyos artistas ostentan un atractivo, indudablemente, sin parangón.
Envueltos en la excentricidad de sus atuendos, fantásticos ornamentos y maquillajes que rayan la exageración, los candidatos al galardón de Drug Queen del carnaval de Málaga se mueven, despampanantes, sobre plataformas de vértigo con desbordante sensualidad, deleitando al público con un talento artístico extraordinario que compagina el canto, con el baile y una fastuosa puesta en escena, convirtiéndose en un espectáculo de desbordante magia y expectación y en el centro de atención de la noche del último sábado de carnaval.
A éstas magníficas elecciones he tenido el honor de ser invitada, concediéndome así la oportunidad de formar parte de un jurado ansioso y entretenido y de una comitiva de privilegio que lleva adelante una de las fiestas más divertidas del año durante el mes de febrero, en el centro de la ciudad de Málaga.

La consigna en estos días: un disfraz, antifaces muy coloridos y buena predisposición para olvidar el embate propio de los problemas de la actualidad española y sumergirse en la caravana de música y fiesta que ostentan las callas de la ciudad, degustando con ahínco y satisfacción el bagaje de colorido y voces que brinda una ciudad cuya sociedad e infraestructura se vuelcan, con toda la intensidad de sus voluntades, a homenajear la alegría a través de sus más antiguas tradiciones.

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/02/16/nosotros/NOS-11.html



Verónica Romero, cuando el arte aprende a pincelar a través del corazón



La artista plástica Verónica Romero nos muestra la esencia de sus pinturas,  engalanando con su cordialidad y trabajo constante las calles de Málaga a través de obras lineales de extremo colorido y belleza.


“Es increíble cómo pasa el tiempo.
Las mañanas se deslizan como sobres debajo de una puerta esperando a ser abiertos y el día termina justo cuando acaba de empezar. (…)”
Así comienzo el séptimo capítulo de la segunda parte de mi libro “Entre dos lunas”, editado en Málaga por Editorial Vértice.
“Es increíble cómo pasa el tiempo”…
Eso mismo nos dijimos Verónica Romero y yo cuando intercambiamos por primera vez, y luego de seis años de vernos prácticamente a diario a través de los pasillos de El Corte Inglés, nuestras inquietudes artísticas y vimos que, finalmente, nos habíamos encontrado a través de nuestras coincidencias, después de conocernos desde hace tanto tiempo.
En un cuarto piso de calle Calderería, en el centro de Málaga, se abre al arte y a los amigos el estudio de la pintora Verónica Romero.
A través de las ventanas se cuelan apreciaciones clásicas de las calles del casco histórico de la ciudad y se aprecia un maravilloso pellizco de uno de los iconos más relevantes de Málaga, como lo es la cúpula de la Catedral malagueña, mientras la vista se pierde más allá de los techos de tejas envejecidas que ilustran las vistas y le otorgan, al ambiente, una hogareña calidez que incita a envolverse entre las pinceladas plagadas de colores de la pintora antequerana.
Verónica Romero nació en Antequera, ciudad situada a cuarenta y cinco kilómetros al norte de Málaga, pero ha vivido en esta ciudad desde pequeña donde, y desde hace ya veinte años, brinda los resultados de su increíble empeño, de su trabajo constante y de sus percepciones artísticas a través de numerosos proyectos que en muchas ocasiones le han llevado a exponer sus obras en diversos países europeos, como Italia, Alemania y Holanda, coordinados para el Ayuntamiento y la Universidad de Málaga.
Dentro de su cotidiano bagaje de actividades culturales se encuentra la organización de talleres plásticos con artistas españoles y alemanes mediante un proyecto de intercambio artístico cultural entre las ciudades de Málaga y Passau, en Alemania, tarea que le reporta la enorme satisfacción de compartir su trabajo con personalidades jóvenes y emprendedoras del ambiente artístico, independientemente del orgullo que le produce el hecho de poder, a través de sus capacidades, cooperar con otros países de tan importante envergadura cultural.
Es una mujer tenaz y muy creativa. Sus obras definen claramente su carácter decisivo mediante formas geométricas con bríos perfeccionistas, sumido en la búsqueda permanente del arte pictórico como medio de transmisión de sensaciones y emociones a las que bien sabe ponerles forma y color a través de la técnica del acrílico, sobre lienzo o papel.
Su tarea comienza muy temprano abriendo las puertas de un estudio que inmediatamente se llena de acordes musicales y de amigos, mientras el sol busca precipitarse entre las sombras de los edificios lindantes a través de los cristales de las viejas ventanas de madera blanca del edificio.
Verónica Romero y sus compañeros de trabajo comienzan así un día más con sus habituales tareas artísticas detrás de los sueños e ilusiones que forjan como una actividad habitual  y espontánea, a través de expectativas comunes.

Si tus obras conquistan admiraciones, si despiertan sentimientos que ni siquiera te habías propuesto despertar, si encuentras palabras en la combinación de los colores y sabes expresar tus visiones y anhelos a través de la pintura, eres una pintora prodigiosa.
Pero si, además de todo eso, tus proyectos se comparten y suman más que las pinceladas que abrigan tus lienzos; si la puerta de tu estudio permanece abierta para que fluyan sonrisas y abrazos, como meta prioritaria del día; si decides seguir creciendo y eliges hacerlo en buena compañía y siempre hay café caliente para tus amigos, entonces, eres una verdadera artista.
Verónica Romero: una verdadera artista en el centro de Málaga.

Mario Camino, en el centro de Málaga: un artista con ilusiones de diseño propio



Mario Teo ha transformado las calles de la ciudad de Málaga en el sitio idóneo donde revivir sueños infantiles a través de pequeños osos de tela, recuperando, con ternura, la importancia de las costumbres más sencillas.

En Málaga proliferan las buenas ideas. Fluyen a través de las calles como la bruma del mar en las madrugadas de invierno sobre los vetustos perfiles del centro histórico.
Algunas se crean como respuestas acertadas en una época en donde es más necesario aplicar la imaginación que las capacidades intelectuales. Pero otras, sencillamente, se materializan después de haberlas llevado en el corazón durante años, en una imperiosa necesidad por alcanzar un sueño.
Las calles de Málaga que serpentean a lo largo del centro histórico, exhiben su escaparate urbano como la herencia de una cultura ancestral, fusionando años de historia en la combinación de palacios del siglo XVIII e iglesias de estilo barroco con preciosas tiendas ornamentadas con el giro decorativo de una moda de actualidad y bares repletos de risas y amigos que se reúnen, cada día, para degustar un sinfín de exquisiteces malagueñas con el sello auténtico de sus costumbres más enraizadas.
Entre esas calles típicas de la ciudad, donde un balcón cubierto de geranios se abre a otro y los músicos callejeros acompañan tus paseos con instrumentos exigentes de atenciones, Mario Camino despliega su marea de osos de colores con el calor de una artesanía creada con el corazón, nacida de sus sueños infantiles.
El escaparate te invita a entrar y a compenetrarte en el lujo emocional de una artesanía diferente. Jorge León levanta la mirada del ordenador y sonríe, siempre, invitándote a sumergirte en su mundo de osos Teddy con la cercanía de una afable  timidez, como si te hubiese estado esperando.
Cientos de osos en telas estampadas observan desde sus estantes. Lucen lazos de colores, medallas, botones de varios tamaños, grandes cuellos en diferentes tejidos, y ostentan, con un orgullo mudo de muñeco, su nombre escrito en papel marrón.
-Mario les da la vida- nos comenta Jorge a Agustín y a mí, ante nuestra curiosidad- Y él mismo les pone nombre.
Mario Camino ha vivido siempre buscando la compañía de osos, desde su infancia, cuando su predilección por aquellos muñecos resultaba fácil, hasta el día de hoy, que ha encontrado la manera de crear su propio mundo de compañeros de vida, los Marioteos, unos compañeros de vida de brazos mullidos y ojos de botones que diseña y cose con el amor de una vocación nacida de sus fantasías infantiles y que hoy lo transportan a una realidad colmada de satisfacciones personales.
-Todos miran diferente- nos explica Mario- Muchas veces sus expresiones se las da el estado de ánimo que yo haya tenido el día en que los creé.
Y es verdad. Cada Marioteo tiene su mirada particular, cambia el color de sus ojos, cambian sus atuendos, impartiéndoles una personalidad exclusiva, convirtiéndolos en únicos e irrepetibles.
Muchos de los osos de la tienda de Mario y Jorge se confeccionan a pedido, de acuerdo a los deseos de clientes que le hacen llegar una prenda con un significado especial en sus vidas. Mario, entonces, convierte ese trozo de tela en un Marioteo que atesorará, para siempre, la esencia de algún recuerdo inolvidable.
-Yo abrí esta tienda porque es la tienda que me gustaría encontrar, caminando por la calle- me cuenta Mario tomándome del brazo para llamar mi atención, dispersa entre pantalones de cuadros escoceses, corbatas artesanales y moños (pajaritas) de estampados selectos-. Entonces al verla, entraría…- agrega sonriendo-¡Y me compraría un osito!
Mario Camino es una persona muy sensible, con un bagaje emocional adorable que plasma con delicadeza y ternura en su trabajo, incitándote a volver a las antiguas tradiciones, ésas en las que todos los problemas del día se disipaban al llegar a casa, en el abrazo de un osito de entrañable mirada muda, cuerpo rollizo y ojos de botones. Él ha sabido establecer una tentadora diferencia en una época en la que todo resulta más difícil, ofreciendo dulzura a través de pequeños osos de tela, con el corazón de tu recuerdo preferido.
Marioteos, de Mario Camino: sin lugar a dudas, una buena idea en las calles de Málaga.

Málaga: una ciudad de Alta Costura




Los habitantes de la ciudad de Málaga estamos acostumbrados a convivir con sus contrastes. Es más, nos gustan y estamos adaptados a ellos como los olivos a las tierras altas y secas de sus montes.
No hay excusas para el aburrimiento y un evento acarrea otro, y una relación te invita a otra en el mismo momento de nacer.
El malagueño tiene una hospitalidad que se acrecienta con la curiosidad y un espíritu alegre y despierto que imprime en cada esquina de su ciudad y en cada una de sus costumbres y tradiciones.
Málaga no sólo despliega una geografía sorprendente sino que, además, posee un bagaje cultural digno de las ciudades más importantes del mundo.
En ella se recrean artistas de todos los niveles y de todas las inclinaciones culturales para exhibir sus obras ante un público generoso en aplausos y ávido de capacidades valientes.
Cuando se combinan la magnitud de su infraestructura y esas capacidades valientes que ostenta, surgen espectáculos de repercusión internacional y encomiables dimensiones como lo fue la Pasarela Larios Málaga Fashion Event, los pasados 14 y 15 de septiembre.
En un punto neurálgico de la ciudad, a través una de las calles céntricas más emblemáticas de Málaga y sobre una alfombra de trescientos metros, azul como el Mediterráneo que baña las costas de sus playas, diez prestigiosos diseñadores malagueños y siete firmas comerciales de la ciudad se dieron cita para desplegar su vertiente artística de tules, sedas y bordados ante una expectación sedienta de moda y espectáculo.

La noche se abría sobre la ciudad con los últimos hálitos del verano mientras a lo largo de la alfombra se dejaban admirar figuras femeninas muy altas y delgadas en trajes majestuosos, caricias de sedas estampadas, faldas vaporosas, cinturones de pedrería y gráciles bailarinas ornamentando con sus vuelos de ballet los espacios en los que se aderezaba el silencio con la expectación, a la espera de los siguientes pases en altísimos tacones de aguja y vestidos de escotes prominentes.
Hoy, algunos días después, las ocasiones buscadas me acercan a tres de los representantes de esta pasarela de moda, convertida en la más larga de Europa y a los sitios en donde residen, en armonía, el trabajo y las ilusiones, y en donde los sueños toman figuras de drapeados y bordados de inigualable hermosura; sitios en donde se olvidan las tempestades y siempre brilla el sol, en destellos de vigorosa belleza, sobre hilos de seda y lentejuelas.

Jesús Segado
Desde la puerta de su taller nos esperaba con una sonrisa en los labios que no abandonó en ningún momento, mientras nuestra curiosidad se adentraba en su día a día, ordenado y silencioso.
Su atelier lucía impecable. Nos recibió con una generosa timidez que, en el transcurso de los minutos, se hubo afianzado en confortabilidad, rayando el típico desparpajo verbal malagueño.
Jesús Segado es una persona de una transparencia extraordinaria y de una versatilidad creativa que lo lleva tanto a destacar con sus diseños de alta costura, sus increíbles bordados artesanales y sus faldas de infinitas capas con acabados de puntilla, como a pintar cuadros de maravillosos colores y tamaño, dispuestos para dejarte con el cuello en alto y la boca abierta durante largos minutos.
En su departamento de corte y costura lo acompaña Salvador. Los rayos de sol de la tarde se filtraban por la ventana iluminando el brillo natural del encaje que Salvador estaba cortando sobre la mesa de trabajo. Acercó tímidamente su cuerpo menudo hacia nosotros y nos endulzó con un abrazo cargado de suavidad y timidez.
Del pequeño “laboratorio” textil de Jesús Segado salen sus creaciones. Sus diseños cuelgan de la pared, esbozados con delgados trazos negros sobre papel blanco, enfatizando la delicadeza de sus líneas y la femineidad que caracteriza a sus colecciones.
Tiene un estilo elegante, de líneas exquisitas. Su colección fascina por la serenidad de sus diseños y la combinación del clasicismo que lo caracteriza, con detalles vanguardistas como tintados a mano, aplicaciones de mariposas, grandes lazos en los escotes o bordados increíbles en hombros y bajos.
Transformamos la tarde en nuestra pasarela personal y su talento y la afabilidad de su cercanía me he traído a casa, dentro del corazón, con la sincera gratitud hacia las situaciones que te regalan momentos inolvidables.
Jesús Segado es un diseñador malagueño excepcional, franco y espontáneo. Su sencillez hace grande su trabajo y sus trajes embelesaron, un años más, la pasarela más larga de Europa en Málaga.

Ángel Palazuelos
 
Entramos al atelier de Ángel Palazuelos intentando no importunar su agenda completa a destajo con sueños de bodas y eventos increíbles que cuentan con su invaluable asistencia.
Mi hijo Agustín tomó asiento cerca de mí y acomodó su cámara Nikon junto a él.
El diseñador se encontraba en su despacho, ultimando los detalles de una hermosa peineta que requería de toda su pericia y de la labor de sus manos, ágiles y precisas, para engalanarla con una mantilla negra.
Inmediatamente vernos, levantó la vista y se puso de pie.
Ángel Palazuelos es una persona gentil y serena; muy respetuoso con sus horarios y muy disciplinado en su rutina. Los compromisos que prometen la gratitud indiscutible de su clientela se lo exigen, después de todo.
Su atelier es amplio, con la estructura que caracteriza los pisos antiguos del centro de la ciudad, envuelto de manera impecable en la elegancia de su trabajo y de sus necesidades.
Ángel Palazuelos es nativo de Guinea pero lleva años radicado en Málaga, ciudad en donde lleva adelante, desde hace más de veinte años, su propia empresa de diseño.
Es muy perfeccionista a la hora de crear un modelo exclusivo para cada mujer, sabiendo que la personalidad de cada una le dictará el diseño sobre el que deberá basar su creación, elaborándolo de manera absolutamente artesanal.
Es fascinante observarlo trabajar, recuperando tejidos vintage de todos los rincones del mundo y creando una nueva e irrepetible creación con cada diseño.
Su desfile de esta Pasarela Larios 2012 nos ha dejado un hálito de descaro vanguardista. Ornamentado con detalles de piratería, al compás de música caribeña en vivo, Ángel Palazuelos, ha presentado lunares, faldas vaporosas, corpiños coloniales, rayas y plumas en diferentes colores, y ha dejado, una vez más, su sello único, como un estigma imborrable, en una ciudad rendida de manera incondicional a las sugerencias de su extraordinaria Alta Costura.

Montesco
Un diluvio otoñal nos llevó una mañana, a mi hijo Agustín con su cámara, y a mí con mi curiosidad, hasta el corazón del mundo barroco de Montesco, en el centro de la ciudad de Málaga.
Como buena amante de la literatura del siglo XIX, el desfile de Montesco en la Pasarela Larios del día 15 de septiembre me había dejado esa sed inquietante por conocer a los artistas que habían conseguido transportarme, con terciopelos, pedrería y vestidos de largas colas, a las páginas de mis libros donde la femineidad es una obligación y los tejidos son caricias cayendo sobre la piel, con designios inestimables de reina.
La enorme puerta de entrada al atelier de Montesco se abrió y mi expectación se colmó de creatividad y romanticismo.
Carlos Aguirre y Mario Camino llevan veinte años diseñando juntos las mejores galas para las mujeres de Málaga desde un atelier que es una joya en sí mismo: lámparas de cristales, elegantes antigüedades, alfombras prodigiosas y cortinados de exagerada belleza, para imprimir en sus colecciones una personalidad atiborrada de finas excentricidades y una dulce amabilidad que te envuelve con abrazos y sonrisas desde el primer momento en que te introduces en sus vidas.
Son absolutamente creativos y sus trajes llevan la característica de unas líneas ornamentadas con la libertad de un gusto exquisito por el lujo y las particularidades de un estilo que han sabido hacer único e irreemplazable, con bordados artesanales y flecos larguísimos, piedras de llamativos tamaños y brillos, estampados de ensueño y encajes que se ciñen a los escotes, combinados con sedas que se deslizan a lo largo de las líneas.
En una mañana de otoño, y con un diluvio que me supo a letras de siglos pasados, me he dejado embriagar por el romanticismo y por la magia barroca de Montesco, una familia de excelsas condiciones creativas quienes, junto a un grupo inestimable de empresarios de la ciudad de Málaga, han conseguido que la Pasarela Larios 2012 sea, un año más, lo que fue: un espectáculo digno de un sueño, con realidades de Alta Costura.