jueves, 6 de junio de 2013

Tarde flamenca en el Museo Carmen Thyssen

La historia suele cautivarnos mucho más cuando la relatamos de una manera amena y atractiva y, sobretodo, cuando la contamos con la pasión de lo que nos gusta y de lo que sabemos hacer.


La periodista Lorena Codes, la bordadora artesana María José Sánchez Espinar y el diseñador de la firma Montesco, Mario Camino, nos guiaron en la tarde de ayer, y en un ambiente de sabida excelencia, a través un maravilloso mundo de mantones y mantillas, pintores y reinas, herencias generacionales y consabidas tradiciones a través de abiertas exposiciones con claras connotaciones de costumbres familiares.
La belleza de bordados de inigualable colorido y majestuosidad expuestos por las exquisitas manos de su diseñadora y bordadora, junto al talento indiscutible de Mario para embellecer una silueta femenina con una mantilla y la afabilidad de la exposición de Lorena, fueron determinantes para que el Museo Carmen Thyssen se convirtiera en un rincón privilegiado de la ciudad, con aroma a costumbres que permanecen intactas a través de los años, en el corazón de un pueblo amante de su historia.
Siempre es un privilegio responder a estas invitaciones porque me permiten compartir la riqueza de quienes me reciben cada día con tanto cariño y me hacen partícipe de sus costumbres más arraigadas y queridas. Compartirlas es la única manera de aprender y de descifrar mejor el espíritu de la ciudad, para seguir enamorándose de una tierra como Málaga, que resplandece con el brillo de su gente.
Así fue como esta argentina, al final de la exposición y tan lejos de sus tradiciones de origen, terminó, esa tarde, envuelta en el colorido bordado de un increíble mantón de manila.
                                                              

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