viernes, 9 de agosto de 2013

Javier Alcántara: un diseñador de cuentos en la ciudad de Málaga (Fotos: Agustín Varrone)


Un carácter afectuoso y una capacidad creativa admirable hacen del diseñador de alta costura Javier Alcántara uno de los grandes diseñadores de la ciudad mediterránea



En el mes de mayo, la primavera se había declarado en rebeldía absoluta en Málaga. Soplaba un aire muy frío y las nubes insistían en desdibujar la placidez del acostumbrado turquesa del cielo malagueño. Sin embargo nos habíamos consolado en la seguridad de que, una vez que el calor se introdujera en la ciudad, no nos abandonaría por varios meses.
Pero cuando es así, en Málaga sabemos cómo apalearlo: las playas comienzan a resultarnos apetecibles, los bares se apropian de las terrazas a pleno y los tejidos más ligeros empiezan a hacernos falta en las caminatas bajo un sol que quiere cobrar protagonismo.
Particularmente, para esos días grises en los que la rutina intenta empobrecerme el día, yo suelo tener siempre una invitación que lo ilumine.
En este caso la invitación había venido desde el corazón de la ciudad de Málaga, ése corazón que atesora a las personas que acentúan su carisma de “ciudad cultural” y saben envolverte en la belleza que irradian sus creaciones, verdaderos artistas de la moda que saben cómo convertir un encuentro casual en un inolvidable y mágico cuento de hadas.

El palacio del diseño
El magnífico atelier del diseñador malagueño Javier Alcántara ocupa un piso de grandes dimensiones sobre la céntrica calle Don Juan Díaz, coincidiendo en una de las esquinas de la emblemática calle Larios. Sus puertas abren hacia un espacio idílico, donde el clasicismo se combina con la modernidad y su estilismo impecable le otorga un toque de indiscutida calidad y elegancia.
A Javier Alcántara tuve la oportunidad de conocerlo varios meses atrás, cuando coincidimos en un almuerzo benéfico de la Asociación Nuevo Futuro, un evento en el que él, junto con un grupo de prestigiosos diseñadores malagueños y empresarios de la ciudad, aportó la calidez de su presencia, engalanando las mesas con su generosa participación.
Desde ese día hemos tenido una afinidad armónica a través de la cual nunca he dejado de expresarle mi admiración y respeto, esperando el día en el que pudiera acercarme hasta su atelier, en el centro de la ciudad, para conocer más a fondo su trabajo y poder envolverme en la magia de sus diseños, como suelo hacer.
El hecho de “filtrarme” en los atelieres de los diseñadores se ha convertido en un sello personal que acompaña las pequeñas páginas literarias que comparto con mis lectores. Es una tarea muy bien elegida, surgida espontáneamente en alguna ocasión, transformada  con el paso del tiempo en una característica personal que, como bien podrán imaginarse, me colma al día de hoy de profundas satisfacciones personales, al mismo tiempo que alimenta mis sumisas pero firmes vanidades femeninas.
Javier Alcántara es distinguido y sereno, de trato educado y cercano. Su atelier es una visión de fábulas, de reinas y castillos, con amplios cortinados, espejos enormes y tapizados increíbles, un oasis de excepción en el que te transportará, desde el mismo momento en el que te citas con él, a un mundo en el que te convierte en la mujer más femenina y elegante de cualquier evento.

El diseñador
Javier creció en una familia dentro la cual la costura era una de las habituales tareas de su madre. A través de ella comenzó a habituarse al cuidado de los tejidos y a la precisión de una profesión que trabajaba en virtud de la elegancia pero que, sin embargo, no lo hubo atrapado en un primer momento sino que fue unos años más tarde, y luego de haberse dejado tentar por la arquitectura, cuando decidió comenzar a fortalecer esos fuertes vínculos con la moda y a convertirlos en una próspera y maravillosa vocación que ostenta hoy en Málaga con una innumerable clientela y un nombre reconocido y admirado a través de los eventos más exclusivos de su ciudad.
El talento para las creaciones de alta costura y la delicadeza de sus diseños han convertido a  Javier Alcántara en una persona de excepcionales aptitudes creativas que equilibra, sin embargo, con un luminoso destello de sencillez que lo hace indiscutiblemente grande e incomparable.
Suelo elogiar mucho a los diseñadores de moda malagueños y no sólo porque tengo la fortuna de compartir gratísimos momentos junto a ellos, tanto dentro como fuera de los desfiles, para los que cuentan invariablemente conmigo, sino porque en todo este tiempo de coincidencias me he dado cuenta de que han conseguido que esa extraordinaria capacidad que poseen los convierta en profesionales de una impecable trayectoria y, a la vez, en bellísimas personas.
Fue así como mi hijo Agustín y yo fuimos invitados, aquel día, a compartir los diseños de uno de los grandes artistas de esta ciudad. En su atelier, el diseñador malagueño Javier Alcántara nos regaló, en unas horas en las que tuve el privilegio de lucir trajes espectaculares y escuchar historias de tenacidades, esfuerzos y aspiraciones, en un ambiente de absoluta ternura y entrañable amistad, el calor del talento de uno de los grandes de las pasarelas españolas quien supo agasajarnos, en su espacio de trabajo habitual, con el sol que no hubimos encontrado esa mañana de mayo a lo largo de las calles del centro de la ciudad de Málaga. 

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2013/07/13/nosotros/NOS-08.html


jueves, 8 de agosto de 2013

En El Tibet de María José y Lorenzo

Si la risa es el astro más fulgente 
y las montañas son buenos testigos, 
si detrás de cada copa hay un amigo
y detrás de cada amigo, un confidente; 
si las bromas son el coste del pasaje 
y los besos, un tema recurrente, 
si la vista se pierde mansamente 
en los abrazos, que son parte del paisaje, 
habrás llegado a “El Tibet”, amigo mío. 
Fin del viaje.

Diseñadora Gemma Melé


Cada vez que me encuentro con ella le digo lo mismo: estás hermosa.
Ella siempre sonríe, pero estoy segura de que todo el mundo se lo dice.
Es encantadora, bella y talentosa, siempre es un placer detenerse a compartir apreciaciones con ella porque sabe de trabajo, de sacrificios, de postergaciones, de esfuerzos, de hijos y de conquistas y además sabe perfectamente que todo, absolutamente todo, se consigue con mucho tiempo de dedicación y un alto grado de empecinamiento.
Por eso, conociéndola, me gusta encontrarme con ella y decirle, como cada vez que la veo, que es hermosa, porque no sólo lo es en apariencia, sino que también lo es en experiencia, en talento y en perseverancia y a esas características, personas como yo, las consideramos aditivos indispensables en la belleza y es lo que vemos reflejado en los resultados de una imagen sumida en la popularidad de una profesión que la honra y la distingue entre los mejores de la ciudad de Málaga.
Señoras y señores, para ustedes y junto a mí, una querida amiga: la diseñadora de alta costura Gemma Melé.