sábado, 29 de marzo de 2014

Atrapados por las redes (Acrílico: Peter Siegrist)




Creo que ha llegado el momento de pensar en lo que estamos construyendo y de evaluar las formas, los ideales y sobretodo los principios, que si son mal empleados nos afectan de gravedad a todos.
La carrera actual a través de las redes sociales se ha vuelto un arma difícil de manejar que desafía los bajos instintos e incita a las facilidades de expresión, fomentando la pobreza de criterio, las amistades ligeras y las críticas, con conceptos básicos, fuera de lógica y, lamentablemente en muchos casos se confunden los derechos y las obligaciones. Se han transmutado las capacidades y  se ha perdido la noción de discernir entre las habilidades con las que realmente contamos y podemos compartir y las que nos atribuimos, en un asalto de bravura epistolar.
Creo que ha llegado el momento de destruir el letargo intelectual en el que nos insumen estos nuevos medios de contacto y de que empecemos a crecer con las complicidades bien avenidas, en el respeto hacia los esfuerzos, las posiciones sociales y hacia la últimamente tan infravalorada educación.
Nos gusta compartir, nos gusta que admiren nuestro trabajo, que aprecien a nuestros amigos; nos gusta trascender a través de aquellas personas a quienes queremos y encontrar conceptos que nos faciliten el día y las decisiones. Nos gusta volcarnos dentro de la vida de las personas a quienes admiramos y tener esa reciprocidad productiva que nos transforme en algo meramente cercano a un amigo.
Creo que ha llegado el momento de utilizar los medios que nos brindan las redes con más criterio, en el reconocimiento de nuestras limitaciones y derechos. Porque si de algo estoy segura es de que hay un sitio para cada uno de nosotros, un sitio especial desde el que podamos desarrollar nuestras capacidades, edificarnos y compartirlas en la seguridad de que nos leen, nos reciben, nos acompañan y nos respetan, como la respuesta más acertada hacia nuestras inquietudes, basándonos en un equilibrio necesario que dignificará las libertades de cada uno, convirtiéndonos no sólo en mejores personas, sino, y lo que es más importante, nos hará buenos amigos.

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