sábado, 23 de agosto de 2014

Un corazón a golpes de flamenco (Fotos: Agenica Punto Press y Agustín Varrone)


-Buenos días, Flavia. Salgo de una rueda de prensa en unos minutos…
Con este mensaje al móvil me despertaba en una de estas tantas mañanas malagueñas, en las que la ciudad me sorprende con la atención cariñosa de sus artistas. Me bastaron un par de minutos para desbaratar mis programas de paseos y de compras familiares para cambiarlos por una entrevista llena de sol, de historias, de tradiciones, trabajo y flamenco. Ya me conocen…
Aquella mañana, en el corazón del casco histórico de la ciudad, desde la hermosa terraza de El Pimpi, un bar malagueño por excelencia, y amparados por las vistas imponentes de la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro, me reuní con el jovencísimo y encantador bailaor flamenco Antonio de Verónica.
Málaga insiste en hacer ostentación de esa virtud que tiene para conquistarme y no sólo con una geografía que vuelve mis sentidos atentos a cualquier hora del día, incluso después de tantos años, sino también a través de tantos artistas cuyas historias de trabajo y superación personal, detrás del tesón y del amor por lo creen y persiguen, me incitan a seguir edificando mi vocación mediante la curiosidad que despiertan las cientos de ramas del arte que florecen, cada día, en estas fértiles tierras de tan generosas costas mediterráneas.

 Dejando que el suelo cante
Para cada uno de sus casi seiscientos mil habitantes, la ciudad de Málaga depara unas determinadas esquinas en las que todos desarrollamos nuestras vidas con la satisfacción del encuentro y la contención de nuestros servicios bien atendidos.
De esta manera, la variedad visual llama la atención y los cambios se establecen a lo largo de los minutos en los que atravesamos sus áreas urbanas, calles y avenidas.
Llegando al final del Camino San Rafael, donde los edificios se concentran en coloridas y abundantes urbanizaciones, encontramos el barrio El Copo, perteneciente al distrito Cruz del Humilladero de la ciudad, que crece bajo la atenta disciplina de la concejala jienense  Teresa Porras.
Nos adentramos en el barrio con el oído atento al sonido tan particular del arte flamenco que nos guiaría hasta la clase que estaría impartiendo Antonio.
Foto: Agustín Varrone
En las calles, el invierno; dentro, el calor que produce el esfuerzo de una vocación desplegándose sobre la tarima de madera, la música incesante del taconeo, la energía de los brazos elevándose y abrazando el aire, las manos golpeando el pecho, el sudor, la pasión, la tradición.


Cuando la vida se gana a través del flamenco

Antonio tenía siete años de edad cuando comenzó a llevar a los escenarios su baile y una música que forma parte de una de las tradiciones con más peso y hermosura de la tierra andaluza: el flamenco.
Foto: Lorenzo Carnero/Agencia Punto Press
Hoy, con veintinueve años, es un deleite verlo moverse en el escenario y, como todos los artistas, disfruta enseñando lo que ha aprendido y transmite lo que siente con la disciplina adecuada, cargada de responsabilidad y de profesionalidad, para que el resultado de su esfuerzo sea absolutamente perfecto.
Su esposa, la también bailaora Saray Cortés, cuida de su pequeño hijo mientras Antonio imparte sus clases, roles que se invierten cuando es Saray la que tiene que desplegar su maestría en la consecución de la enseñanza y en la defensa de una vida dedicada a salir adelante con el esfuerzo de un trabajo persistente y el empeño por responder a una vocación que respira obligaciones naturales y se forja arropada por las familias, en el calor más auténtico de las costumbres.
 Juntos llevan adelante su propia compañía de danza flamenca que no descansa, acercando la alegría particular de su estudiada danza a los eventos culturales de Málaga y atravesando España de norte a sur, para salir de ella y acercar el flamenco, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad,  a otros países del mundo en donde esta tradición, afianzada a una etnia muy especial que lleva la música y la danza como componentes de excepción en la sangre, se transforma en una compañera inseparable de vida.
Foto: Lorenzo Carnero/Agencia Punto Press
 Nadie nos advierte, ni a mi hijo Agustín, ni a su novia Adriana, ni a mí, sentados en una esquina del salón; nadie se distrae. Los ojos de los alumnos siguen fijamente las directrices del bailaor, el suelo canta bajo los golpes de los tacones y permitimos, inconscientemente, que esa música estalle en nuestros corazones, con el respeto que nace de una admiración sincera hacia quienes despliegan sus capacidades con tanta presteza, habilidad y gracia natural.

“Nosotros no elegimos el arte: el arte nos elige a nosotros” (Antonio de Verónica)

-Nosotros no elegimos el arte, Flavia, el arte nos elige a nosotros- aseveraba Antonio, sentados a la mesa del bar El Pimpi, de Málaga.
Yo asentí, porque sabía que era verdad: los artistas batallamos toda la vida conduciendo nuestras capacidades, intentando orientarlas en la edificación de nuestros propósitos; cada uno con su arte a cuestas, ese arte que nos ha elegido, tal y como dice Antonio, y que nos convierte y nos dignifica según lo que aceptemos hacer en la vida, según a qué decidamos responder y aún a costa de las renunciaciones y de los sacrificios. Un arte que a él lo ha elegido y lo ha convertido en lo que es: un artista apasionado, un luchador que baila, un duende que se expresa a través de la música que se desprende de sus pies como raíces sonoras; un padre enamorado de su hijo pequeño, un esposo compañero y un amigo de cualidades humanas especiales a quien yo hoy he querido elegir y arropar con mis letras para entregárselos a ustedes, en un humilde y sentido reconocimiento personal.









miércoles, 20 de agosto de 2014

Amigos


Tenemos algo en común con nuestros amigos: la tenacidad para soportarnos y la facilidad de transformarnos en nosotros mismos cuando nos encontramos.
Acarreamos una diferencia dulce que se acentúa a lo largo del tiempo de conocernos y se convierte en una polea necesaria que equilibra la amistad, una diferencia que se trueca en pasatiempo a la hora de reiterarnos en la necesidad de vernos.
Suelen ser apenas unos pocos y solemos permitirnos la oportunidad de elegirlos, de pugnar por su compañía y de mantenernos atentos a sus necesidades, entregados a una ansiosa expectativa de que algún día nos necesiten.
Pero, en contraposición a la confianza que depositamos en ellos y que hemos madurado a lo largo de tanto tiempo de vernos y de confesarnos, en esos días en los que no sentimos nuestros músculos y nuestra mente se resiste, incluso, a pensar en lo correcto, solemos reservarnos, ausentarnos, incluso escondernos para no inquietarlos, para no aburrirlos, para no cansarlos.
Es el contraste más sublime de la amistad y es la pregunta abstracta más frecuente, que encuentra la mejor respuesta en una llamada imprevista, en la coincidencia de las mutuas preocupaciones generadas por el cariño.
Es entonces cuando observas que, mientras intentabas evitar compartir los días más hoscos con ellos, buscando respuestas determinadas, reemplazando sus abrazos por los de las preocupaciones y la pegajosa red que generan; a pesar de forzarte al silencio más impío y de obligarte a apartarte, en la elegancia inoportuna de la discreción y la reserva, descubres, a través del hechizo de un pequeño gesto, que tus problemas no necesitaban más solución que la de saber que tus amigos seguían allí, extrañando tus diferencias y esperando a que volvieras.




lunes, 4 de agosto de 2014

Carrusel (Acrílicos: Peter Siegrist)


En mi primer libro, “Entre dos lunas”, de Editorial Vértice, menciono el hecho de que la vida es una imposición involuntaria, atribuida por nuestros padres y de acuerdo a su elección.
Independientemente del romanticismo acostumbrado que se le otorgue a esta condición, la vida no deja de ser un compromiso que, como cualquier otro, conlleva responsabilidad y, sobre todo, una fuerte dosis de habilidad para sortearla de la mejor manera posible.
Para quienes invertimos demasiado tiempo en cuestiones y probabilidades, esta actividad diaria, que bien podría fluir mansamente como agua sobre laderas empinadas, se convierte muchas veces en un carrusel que, independientemente del tiempo que pasemos en él, nos vuelve al mismo sitio y nos obliga a preguntarnos si realmente la merecemos.
Sin embargo, la confianza que obtenemos en la insistencia nos deja, en muchas ocasiones, pautas inestimables que nos ayudan, si bien no siempre a resolver los problemas, a obtener la valentía suficientemente como para intentarlo.
Es entonces cuando aprendes que:
-No siempre llega antes quien camina más rápido, sino quien sabe hacia dónde se dirige.
-Si consideras a alguien mejor que tú debes acercarte a él, admirarlo y aprender de él; tu progreso personal comenzará a percibirse a través de esa sencilla actitud.
-El hecho de que seamos diferentes es lo que nos asegura un sitio adecuado para cada uno.
-La confianza no mata al hombre, lo enaltece, siempre y cuando la precaución lo guíe.
-Para solucionar cualquier problema, mañana es tarde.
-El mejor regalo con el que puedan obsequiarte es la oportunidad de conseguir algo por tus propios medios
-No delegar tus responsabilidades, ni siquiera a tu mejor amigo, porque todos están muy ocupados en la compleja edificación de sus propias vidas.
-No subestimar el efecto de una respuesta: tanto como si crees que tienes algo que aprender, como si crees que ya lo sabes, pregunta.
-Las inquietudes de nuestros compañeros de trabajo no ponen en riesgo nuestro puesto, nos ayudan a conservarlo.
-Crecer no significa ser alto, sino hacerse grande.
-Una crisis no es el detonante de nuestras necesidades, sino la consecuencia de nuestros errores.
Y cuando aprendes, finalmente, que las incongruencias y las injusticias son los platos del día, podrás alterar levemente el resultado, y aún así, te sentirás en el punto de partida y sabrás que la única alternativa será volver a subirte al mismo carrusel.


viernes, 1 de agosto de 2014

Gala Linda y Guapo de Málaga 2014 (Fotos: Málaga Crea Eventos y Málaga en Pasarela)

Foto: Malaga Crea Eventos (Ana Mary y Antonia Cavadas)

Foto: Málaga en Pasarela (Carmen Ocaña y Benito Aguilar)
Es difícil resumir tanto que decir. Para algunos, las situaciones sencillas se nos vuelven extremadamente complejas y la recepción de ideas y sentimientos se convierte en un generador punzante y permanente de emociones, a través del cariño.
Siempre hago hincapié en el trabajo, en las ilusiones y en el talento de algunos artistas que comparten el resultado de ese esfuerzo con quienes se lo solicitan o lo necesitan, de alguna manera y esto se transforma en una rutina sin parangón a través de las calles de Málaga.
Para mí es una satisfacción especialmente cariñosa responder a las invitaciones porque en todas encuentro lo que busco: amigos exponiendo sus ideas, obsequiando la belleza de su trabajo, la exquisitez invariable de su talento, las sonrisas de sus complicidades y sus abrazos y palabras cariñosas como regalo constante de sus amistades y capacidades artísticas.
Una vez más, independientemente de los motivos o de las consecuencias de un evento de moda, mi más sincera enhorabuena va para los diferentes artistas que buscan dejar su huella en una ciudad que los requiere a voces y que la dejan con sencillez, indiscutible predisposición y con una calidad espectacular, como sólo ellos saben hacerlo.
Por si faltaban agradecimientos, ésos a los que son justos merecedores, y esperando que muchos más se hagan eco del reconocimiento a tanto tiempo de trabajo e ilusiones depositadas en la consecución de un fin destinado a los demás, sin esperar nada a cambio y, muchas veces, sin recibirlo, eternamente va el mío, rodeado como siempre de ese halo de cariño sin límites y admiración que siento por ustedes.
Una vez más, lo han hecho de lujo y con el corazón.
Y se ha notado.

Gracias a los diseñadores jóvenes que han participado y demás empresas involucradas y, sobre todo, personalmente y con mi abrazo más sincero, a los amigos: Alta Costura Montesco, Carlos Aguirre, Mario Camino, Jesús Segado Costura, Javier Alcantara, Ángel Palazuelos Alta Costura, Jote Martinez Alta Costura, Miguel Ángel Ruiz Alta Costura, Gemma Mele Sola, Susana Hidalgo, Antonia García Galiano, Malaga CREA Eventos, Málaga Pueblo a Pueblo, Jorge Mañé, El pimpi y Nueva Moda Producciones.