lunes, 4 de agosto de 2014

Carrusel (Acrílicos: Peter Siegrist)


En mi primer libro, “Entre dos lunas”, de Editorial Vértice, menciono el hecho de que la vida es una imposición involuntaria, atribuida por nuestros padres y de acuerdo a su elección.
Independientemente del romanticismo acostumbrado que se le otorgue a esta condición, la vida no deja de ser un compromiso que, como cualquier otro, conlleva responsabilidad y, sobre todo, una fuerte dosis de habilidad para sortearla de la mejor manera posible.
Para quienes invertimos demasiado tiempo en cuestiones y probabilidades, esta actividad diaria, que bien podría fluir mansamente como agua sobre laderas empinadas, se convierte muchas veces en un carrusel que, independientemente del tiempo que pasemos en él, nos vuelve al mismo sitio y nos obliga a preguntarnos si realmente la merecemos.
Sin embargo, la confianza que obtenemos en la insistencia nos deja, en muchas ocasiones, pautas inestimables que nos ayudan, si bien no siempre a resolver los problemas, a obtener la valentía suficientemente como para intentarlo.
Es entonces cuando aprendes que:
-No siempre llega antes quien camina más rápido, sino quien sabe hacia dónde se dirige.
-Si consideras a alguien mejor que tú debes acercarte a él, admirarlo y aprender de él; tu progreso personal comenzará a percibirse a través de esa sencilla actitud.
-El hecho de que seamos diferentes es lo que nos asegura un sitio adecuado para cada uno.
-La confianza no mata al hombre, lo enaltece, siempre y cuando la precaución lo guíe.
-Para solucionar cualquier problema, mañana es tarde.
-El mejor regalo con el que puedan obsequiarte es la oportunidad de conseguir algo por tus propios medios
-No delegar tus responsabilidades, ni siquiera a tu mejor amigo, porque todos están muy ocupados en la compleja edificación de sus propias vidas.
-No subestimar el efecto de una respuesta: tanto como si crees que tienes algo que aprender, como si crees que ya lo sabes, pregunta.
-Las inquietudes de nuestros compañeros de trabajo no ponen en riesgo nuestro puesto, nos ayudan a conservarlo.
-Crecer no significa ser alto, sino hacerse grande.
-Una crisis no es el detonante de nuestras necesidades, sino la consecuencia de nuestros errores.
Y cuando aprendes, finalmente, que las incongruencias y las injusticias son los platos del día, podrás alterar levemente el resultado, y aún así, te sentirás en el punto de partida y sabrás que la única alternativa será volver a subirte al mismo carrusel.


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