jueves, 11 de diciembre de 2014

Un segundo libro, cargado de ángeles (Fotos: Agustín Varrone y Fran Kapilla)



Mi segundo libro, Pueblo de ángeles, ha recibido el mejor regalo que pueda merecer: actores destacados que dieron vida a sus personajes, dirigidos por Fran Kapilla, en unos días de rodaje que supieron a calidad artística y familia.


 Agosto, en Málaga, para muchos es un mes ideal para descansar, disfrutar de terrazas al sol, pasear a orillas del mar y bailar en las casetas de una feria dispuesta para deleitarse en otro verano en la Costa del Sol. Pero para nosotros, un grupo de artistas amante de su trabajo, cautivados por las admiraciones y los reconocimientos mutuos, significó la oportunidad de rodar un sueño: el book trailer de Pueblo de ángeles.

Gestado a lo largo de más de un año escribiendo durante días enteros, al amparo de historias cargadas de elocuente emotividad, mi segundo libro nació de la idea de revertir la sensación de soledad que muchas personas tienen cuando se creen solas frente al dolor.
Macerado a través de conversaciones con una buena amiga, tomó forma de novela y el curso de su historia me atrapó de tal manera que no podía dejar de escribir, salvo en obligadas ocasiones en las que tenía que hacerlo debido a obligaciones domésticas y laborales. Aunque, luego de la cena, las noches se abrían generosas de ideas e inspiraciones, hasta su recta final.
Un día de intensa lluvia conocí al director de cine Fran Kapilla, mientras rodaba una escena de su película, Las hijas de Danao. Aquel encuentro, asistido por la amabilidad de este equipo artístico, se hubo convertido en el responsable de que Pueblo de ángeles, narrado dentro de un silencioso pueblo de olivos y personajes entrañables, cobrara vida un tiempo después.

¡Comenzamos!
Era una preciosa mañana de sol cuando me cité con Fran en una cafetería sobre la Avenida Andalucía de Málaga. El director valenciano estaba dispuesto a cumplir su promesa de rodar un trailer de cine sobre mi segundo trabajo, pero debía saber de qué se trataba y si la historia se prestaría para ello.
Esa mañana relaté mi libro desde la primera a la última página, con expresivas lecturas y teatrales escenificaciones; los mejores momentos, los más visuales, los más sensibles, los encuentros más románticos, las reflexiones más sentidas. Había vuelto a aquel pueblo a través de las palabras que le dirigía a Fran Kapilla, que apuntaba sus valoraciones mientras desmenuzábamos una historia que se le revelaba a través de una escritora deseosa por compartirla.
Nunca había escrito un guión de cine y Fran se había propuesto convertirme en guionista, por lo que nos dedicamos a ello durante días, incluso madrugadas, en las que coincidíamos para ultimar detalles a través del chat. Seleccionábamos las mejores escenas, diálogos y frases, procurando descripciones exactas de los elementos que las constituían y los gestos que debía  realizar cada personaje. Hasta el día en que estuvo todo listo para rodar.


Atrás habían quedado la mañana en Mijas en la que, sentados a la mesa de un bar, el actor  Paco Roma, Fran Kapilla, Raúl y yo, buscamos rostros que se adaptaran a los personajes según mi descripción en el libro; las llamadas telefónicas para plantearles el proyecto a los actores, los vítores cuando accedían a formar parte, las dudas acerca de los sitios en los que lo rodaríamos y el primer encuentro del equipo, en Benalmádena.
Todo se había convertido en un camino ameno de transitar, con ideas a borbotones, presentaciones y reuniones en las que nos empapábamos de Pueblo de ángeles y de los pormenores de su historia… y de las nuestras.


Los escenarios
Partimos hacia Río Gordo muy temprano. La ruta estaba aún suave, por lo que apurábamos los minutos antes de que el sol nos asaltara la jornada a bocajarro.
El paseo romántico de don Luis y la hermosa Joaquina correspondía a dos maravillosos actores, con voces espectaculares: Eduardo Duro y Cristina Fargas. Ambos, más jóvenes que sus personajes, necesitaron de la pericia de la maquilladora, Katy Navarro, quien dispuso su atención en cada día de rodaje, opacando pieles jóvenes, transformando melenas cortas en largas, oscureciendo ojeras y secando sudores, en un agosto que volcaba el calor de un verano que no nos daba tregua, muy a pesar de la indiferencia que demostraban los actores luciendo  prendas invernales.
Nuestro piso, en la octava planta de un edificio de vistosos balcones hacia los montes de Málaga, fue el segundo escenario para un trailer que iba cobrando velocidad.
Un agasajo de empanadas, en un mediodía de cuarenta grados de temperatura, fue el descanso bien merecido de un equipo que necesitaba alimentar algo más que ilusiones. El director, su asistenta, Paula Khan, el técnico de iluminación, David Rey, nuestro hijo Agustín (fotografía), mi marido Raúl (sonido), el actor y productor Enrique Muñoz (representando a Rafael, hermano del protagonista) y yo, guión en mano, nos sumergimos en la tarea de transformar un piso de ciudad en el pueblo de Luis Zancada Bueno.



Rodando…
Uno de los párrafos que había captado la atención de Kapilla había sido el diálogo entre el viejo y su amigo de la infancia, Tirso; una reflexión acerca de cómo afrontar la muerte de quienes amamos y vivir sin ellos. Era una exposición muy poética que se convirtió en una de las escenas más emotivas del trailer cuando el actor Juan Carlos Montilla nos introdujo en aquel pasaje del libro, dejándonos atónitos con una actuación que aplaudimos emocionados.
Para ello, nos trasladamos hasta el cementerio de Málaga, pero debíamos darnos prisa para rodar antes de que las familias acudan a dejar sus flores y condolencias y de que la luz del sol convierta en verano la mañana invernal de la historia.
Eduardo Duro volvía a ser, en una de las más acertadas decisiones, el viejo don Luis y Paco Roma se enfundaba en una abrigada sotana negra, convertido en un perfecto y entrañable Padre Antonio.

Yo, desde mi sitio de espectadora de privilegio, observaba embelesada como mis ideas, nacidas de tantas horas sumiéndome en los pesares de un pueblo sin nombre, cobraban vida ante mis ojos agradecidos.

“Incluso en las peores ausencias pueden encontrarse las mejores compañías” Pueblo de ángeles, Ed. Seleer

Aún nos quedaba pendiente la banda sonora, que estaría a cargo de la talentosa Escarlata Godiri y las escenas en la casa del viejo, con sus tan significativas conversaciones con el sacerdote, pero eso era algo que postergábamos debido a que, a pesar de nuestros esfuerzos y búsquedas, no encontrábamos la casa adecuada y aquella que se asemejaba se nos negaba debido a las ambiciones fuera de lugar de propietarios oportunistas que vedaban nuestras ilusiones.
Todo eso dio lugar a que mis ánimos tomaran una pendiente inesperada y cayera en una desgana impropia de mí. Dormí todo un día, ignorando el teléfono, cuya alarma daba claras evidencias de la necesidad de mis amigos por comunicarse conmigo.
Yo me negaba a responder, estaba vencida y agotada.
Pero, soy yo, y al otro día decidí retomar la batalla, comenzando por poner al día el móvil. En él había encontrado llamadas perdidas de mis amigos, Gloria y Carlos, y un mensaje de voz grabado por Fran y Paco a través del cual llamaban mi atención con palabras que no olvidaré nunca y guardaré en la memoria como uno de esos tesoros que concede el cariño y que, en alguna ocasión, transmiten ciertas personas.
En el mensaje de ambos, Paco utilizaba una de las líneas del guión para infundirme ánimos y fueron mis propias palabras, pero a través de su voz, junto con la compañía incondicional de mi marido, de nuestro hijo y la expectativa del resto del equipo, lo que me ayudó a levantarme, a tener fe y a seguir adelante con ese proyecto maravilloso que no solo forjó una valiosa amistad entre artistas amantes de sus vocaciones, sino que ha significado, para mí, convertir una idea propia en un sueño cumplido en familia.


Un final feliz
Las últimas escenas se rodaron un día de agobiante calor en el pueblo de Cártama, en la casa familiar de uno de nuestros productores, Manuel Serra, adaptada perfectamente al guión como si hubiese estado pactado desde siempre, con la actuación de la simpática Marina Brox, como la desafortunada Victoria.
Muchísimo más podría contar y recordar sobre aquellos días de rodaje.
El trailer de Pueblo de ángeles ha sido una experiencia artística fascinante y nos ha ayudado a sentirnos acompañados en un proyecto espectacular que atesoraremos durante el resto de nuestras vidas como una de las grandes oportunidades que brindan los buenos amigos, en el calor de una relación productiva y en el eterno agradecimiento hacia las situaciones que te ayudan a crecer como artista, como persona y, sobre todo, que consiguen hacerte absolutamente feliz.

No sé si venderé tantos libros como la historia lo merece, pero si sé que me he quedado con lo mejor: la satisfacción de haber construido un verdadero “pueblo de ángeles”.


https://www.youtube.com/watch?v=hmNM_lp2DMs&feature=share

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2014/12/06/nosotros/NOS-13.html

http://www.agapea.com/Maria-Flavia-Catella/Pueblo-de-angeles-9788494178863-i.htm







miércoles, 3 de diciembre de 2014

Nuevo Futuro, un atalaya de luz solidaria



La asociación benéfica Nuevo Futuro extiende su invitación a la generosidad desde el Palacio de Ferias y Congresos de la ciudad de Málaga, con su anual rastrillo solidario, previo a la Navidad, destinado a recaudar fondos para sus hogares de acogida dirigidos, y desde hace más de cuarenta años, a menores carentes de hogar, brindándoles un entorno que, a través del cariño, la educación y una convivencia alegre y segura, terminará convirtiéndose en una verdadera familia. 



Los días previos a la Navidad son días de planificaciones, de encuentros, de expectativas, de regalos. Son días en los que la sensibilidad tiende a adueñarse de un espacio más grande aún del que habitualmente le damos en nuestras rutinas. Estamos más receptivos e intentamos rodearnos de personas que nos permitan sentirnos felices y que nos convenzan de que una vez más, el hecho de habernos levantado por la mañana ha valido la pena.
Por todo eso, y por una necesidad natural de sentirnos plenos, cuando estas expectativas ante unas nuevas fiestas comienzan a robarnos el tiempo libre y a avivar nuestras ilusiones, buscamos a quienes se dedican a cambiar situaciones desafortunadas por oportunidades increíbles; buscamos a quienes pasan un día tras otro abocados a desarrollar proyectos que ayudan a corazones desfavorecidos; buscamos a quienes interpretan una negativa o una dificultad como un desafío para superarse y lo consiguen. Es entonces cuando volvemos la vista hacia Nuevo Futuro.
Miguel Ángel Ruiz, el alcalde de Málaga, F. de la Torre y Maite Santolaria

Cada año con las mismas ilusiones
Desde el día 5 y hasta el 9 de diciembre, nos congregaremos, un año más, en el enorme recinto del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, donde esta ONG española ofrecerá su colorido despliegue comercial.
Nos encontraremos para transformar las conversaciones en ideas y las ideas en proyectos nuevos y nos comprometeremos a compartir nuestros esfuerzos para que los días que dure este rastrillo benéfico, organizado por cientos de voluntades solidarias, se conviertan en nuestros regalos de Navidad particulares; regalos que se traslucen siempre en compañías entrañables y que nos proporcionamos a nosotros mismos, siendo los que más nos satisface dar y recibir.


Colaboraciones de privilegio
El Rastrillo Nuevo Futuro, en Málaga, es un acontecimiento social de loable solidaridad que congrega anualmente a destacadas personalidades del ambiente artístico y social de la ciudad que se acercan para participar, desinteresadamente, brindando el regalo de sus reconocidos talentos.
Este año, el magnífico Salón de los Espejos del Ayuntamiento de la ciudad de Málaga ha sido un escenario de privilegio para la presentación del cartel del Rastrillo Nuevo Futuro, acto que ha vuelto a significar el inicio de una ardua labor para esta asociación formada por mujeres valientes y emprendedoras.
La conducción del acto de inauguración del cartel ha estado a cargo de una de las elegantes vocales de la junta directiva, la Sra. Tania Segura, quien destacó, con inmenso orgullo, el honor de contar con un pregonero de excepción para este vigésimo quinto aniversario: el alcalde de la ciudad de Málaga.
Junto al diseñador Miguel Ángel Ruiz y el pintor Evaristo Guerra
D. Francisco de la Torre, distendido y entregado completamente a su acción solidaria, ilustró el acto con la categoría de su presencia acompañado, en la presidencia de la mesa, por las principales directivas de la asociación, Dª. Carmen Barrionuevo y Dª. Genoveva Vera, junto a representantes de distintas áreas políticas de la ciudad, en uno de los salones de increíble ornamentación y luces exquisitas del edificio de la sede del Ayuntamiento de la ciudad, en el corazón del Paseo del Parque de Málaga.
Este cartel del rastrillo es una colorida pintura del artista plástico Evaristo Guerra, pintor nacido en Vélez-Málaga, ciudad de La Axarquía, comarca a la que le debe las características de su arte, expuestas a través de un talento prendado de la belleza de los valles, árboles y tonalidades de su región.
Cada año, y celebrada como una especie de tradición de privilegio, uno de los diseñadores de alta costura de la ciudad, invitados de lujo y entre cuya compañía están habituados mis lectores a encontrarme, confeccionan los delantales que lucirán las voluntarias. En esta ocasión ha sido Miguel Ángel Ruiz quien, a través de su diseño, les ha otorgado a esos delantales el toque de distinción que sólo un amante de clásicas y elegantes líneas puede darles a unas muy agradecidas voluntarias, quienes recorrerán los pasillos del Palacio de Ferias y Congresos de este año con un marcado destello de alta costura, característico de uno de los más destacados modistos de la ciudad. 


En el rastrillo, como en familia

Junto a Esperanza España Ron de Nuevo Futuro
Un año más, me emociona enormemente formar parte de la familia de Nuevo Futuro y ser recibida con tanto cariño y diferencia, porque  el hecho de rodearnos de personas valiosas como las responsables de esta iniciativa que perdura a través de la constancia y de los años, nos permite creer que también nosotros tenemos algo de ese valor y nos convierte en colaboradores de la vida, ayudándonos a sentirnos más fuertes y más útiles.
Cabe agradecer a todas estas magníficas mujeres el hecho de habernos enseñado, con su increíble empuje y perseverancia, que las situaciones de crisis no existen cuando las buenas intensiones hablan en voz más alta y que, tal y como escribí en mi primer libro, Entre dos lunas, no hay miseria, ni ignorancia, ni desesperación que no cure una mano cariñosa, extendida en el momento justo.
Y, finalmente, agradecerles el hecho de contar con nosotros, de convocarnos y de darnos la oportunidad de encontrar una manera para conseguir lo más importante que buscamos al levantarnos por la mañana: que el día valga la pena.


Publicado: Revista Nosotros, Santa Fe, Argentina, 29/11/2014

 http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2014/11/29/nosotros/NOS-11.html