lunes, 9 de marzo de 2015

Temor (Acrílico: Peter Siegrist)


Nunca he temido a la oscuridad; sólo temo a lo que no puedo ver, aún en pleno día.

Y a lo que veo, pero no puedo compartir...

Determinante




No es vanidad, es defender lo que nos hemos ganado.
Es más que justicia, es alcanzar lo que nos merecemos.

No es egoísmo, sino reclamar lo que nos ha costado conseguir.

No es locura, es perseverancia.

No es falta de coherencia, es persistir, a pesar de lo que interpretamos.

Y es ahora, aunque el día se termine y haya que esperar a mañana.

Hacerse grande

Es tan difícil continuar, como comenzar de nuevo. 

Sin embargo, el hecho de continuar con algo que hayamos elegido es siempre importante porque significa que has vuelto a apostar por una decisión tomada, que has asimilado las consecuencias como lecciones aprendidas y que gracias a lo vivido, o a pesar de ello, has salido adelante.
Y eso no sólo significa crecer, significa “hacerse grande”.

Perspectiva (Acrílicos: Peter Siegrist)

 Somos lo que nos dictan los impulsos, más que las premeditaciones, aunque sabemos que no nos definen completamente.  Por más irracional que parezca, el mensaje puede estar escondido en una actitud que no entendemos.

Sólo tienes que interpretar el lenguaje y buscar la perspectiva adecuada: muchas veces lo más conveniente proviene de una mala idea.

Por qué escribir

Escribir lo que siento tiene el sabor amargo del riesgo y la dulzura de la liberación.
 
Sin embargo, y a pesar de esas ambigüedades, quiero hacerlo porque sé que, al final, siempre será mayor el alimento de los pocos que te lean, que el veneno de tantos que no sabrán interpretarlo.
Es elegancia. 

Es educación. 
Es justicia.

Poema tras la niebla (Acrílicos: Peter Siegriest)

Maravillosas las pinturas de mi amigo y maravilloso él, cuando me pide que verse sobre ellas.
Mi mayor privilegio es compartir el increíble talento de mis amigos artistas.
¡Un fuerte abrazo, querido Peter!...
Siempre estás en mi corazón y, tus cuadros, en mi poesía!


Nada es tan oportuna, ni más confusa

que la verdad que hiere y oculta el daño,

cuando se otea en la niebla, tras la difusa

y la amarga aspereza del desengaño.
Mas sabe acudir a mí, cual espejismo,

y en mis días de necio escalofrío,

vuelve a blandir, celosa, los silogismos

de tantas letras perdidas bajo el rocío.