domingo, 1 de noviembre de 2015

Desfile solidario: esperanza para los refugiados



Encantada por el trabajo compartido; honrada por el reconocimiento y agradecida por el resultado y la experiencia.

Agradecida a los niños que desfilaron sobre la alfombra verde de esta pasarela solidaria, por contagiarnos su energía y su espontaneidad, sin prejuicios ni inhibiciones, quienes, pugnando con toda la candidez de su inocencia por llevar adelante aquel compromiso adquirido, nos han demostrado que podemos vencer aquello que tememos y convertirlo en una oportunidad fantástica para aprender algo más.

Agradecida a las firmas participantes, por la respetuosa disposición permanente ante las decisiones que tomaba la organización y por el generoso regalo de su trabajo diario, expuesto en la ternura de maravillosos diseños infantiles.

 Agradecida a los padres, abuelos y hermanos que nos acompañaron, por la paciencia esgrimida frente a los traslados y las esperas, y por la confianza depositada en nosotros, como organizadores, y en sus propios niños, como verdaderos protagonistas de la tarde.

Y, finalmente,  agradecida al maravilloso equipo de trabajo de la Archicofradía del Paso y La Esperanza, por haberme permitido formar parte de su familia durante unos días, por recibirme con tanto respeto y por enseñarnos, a todos los congregados en los amplios salones de Hotel NH de Málaga ayer por la tarde, que existe una única manera de hacer las cosas bien, y es haciéndolas con el corazón.

Y así lo hemos hecho.